El profesor Brian Cox se une a Chris Lintott y al equipo para investigar uno de los nuevos misterios más fascinantes de la astronomía moderna. Las observaciones del telescopio espacial James Webb han revelado cientos de objetos compactos y extraordinariamente brillantes conocidos como “pequeños puntos rojos”, que aparecen menos de mil millones de años después del Big Bang. Muchos podrían ocultar agujeros negros supermasivos en rápido crecimiento, planteando una pregunta extraordinaria: ¿cómo pudieron formarse objetos tan enormes tan pronto en la historia del cosmos? El viaje comienza explorando la extraña física de los agujeros negros, desde los horizontes de sucesos y las singularidades hasta el agujero negro supermasivo del centro de la Vía Láctea y el gigantesco agujero negro de la galaxia M87. Junto a la cosmóloga Emma Chapman y el profesor Sadegh Khochfar, el programa examina explicaciones radicales para estos antiguos monstruos, entre ellas agujeros negros primordiales nacidos poco después del Big Bang y enormes agujeros negros formados directamente por el colapso de nubes de gas, sin necesidad de crear primero estrellas. Avanzadas simulaciones informáticas recrean los primeros mil millones de años del universo y muestran cómo pudieron surgir las primeras galaxias y agujeros negros dentro de la red cósmica. Estos descubrimientos están obligando a los astrónomos a replantearse no solo cómo crecen los agujeros negros supermasivos, sino también cómo evolucionaron las galaxias y el propio universo primitivo.
De todos los objetos del Cosmos, planetas, estrellas y galaxias,ninguno es tan extraño, poderoso o misterioso como los agujeros negros. Pueden tragarse entera una estrella. Primero imaginados al teorizar, son la extraña solución a una ecuación, un enigma matemático. El mismo Einstein no podía aceptar su existencia como real y la gente no creyó en poder observar los agujeros negros durante muchos años. Lentamente, los científicos los investigaron observando los efectos que tenían en su entorno, y empezaron a surgir las evidencias de su existencia.
Junto a la cosmóloga Emma Chapman y el profesor Sadegh Khochfar, el programa examina explicaciones radicales para estos antiguos monstruos, entre ellas agujeros negros primordiales nacidos poco después del Big Bang y enormes agujeros negros formados directamente por el colapso de nubes de gas, sin necesidad de crear primero estrellas. Avanzadas simulaciones informáticas recrean los primeros mil millones de años del universo y muestran cómo pudieron surgir las primeras galaxias y agujeros negros dentro de la red cósmica. Estos descubrimientos están obligando a los astrónomos a replantearse no solo cómo crecen los agujeros negros supermasivos, sino también cómo evolucionaron las galaxias y el propio universo primitivo.