En los tres últimos episodios de la serie, Chris Packham sigue tres extraordinarios viajes evolutivos para descubrir cómo las implacables exigencias de la supervivencia transformaron a sencillos animales primitivos en algunas de las criaturas más sorprendentes que existen hoy. En Borneo, el voraz apetito del murciélago nos lleva más de quinientos millones de años atrás, hasta los orígenes del tubo digestivo, el primer ano, la cabeza y las mandíbulas, revelando cómo la necesidad de encontrar y consumir alimento contribuyó a remodelar la vida animal y acabó produciendo las extraordinarias capacidades auditivas de los murciélagos. En las Bahamas, la inteligencia de los delfines abre una historia aún más profunda: desde antiguas células capaces de percibir la luz hasta la evolución de los ojos, los cerebros complejos, los sentidos sofisticados y las extraordinarias mentes de los delfines actuales. El viaje culmina con uno de los grandes atletas de la naturaleza. Siguiendo los ancestros del caballo a través de cientos de millones de años, Packham descubre cómo primitivas células musculares evolucionaron hasta formar sistemas de movimiento cada vez más potentes, cómo los corazones comenzaron a suministrar oxígeno a esos músculos y cómo las extremidades se convirtieron en herramientas cada vez más eficaces para desplazarse. Reptar, nadar, caminar y correr terminan convergiendo en un animal construido para alcanzar una velocidad y resistencia extraordinarias. Juntos, estos últimos episodios revelan una fascinante realidad: el hambre, la percepción y el movimiento no fueron simplemente necesidades para sobrevivir, sino poderosas fuerzas evolutivas que ayudaron a crear la asombrosa complejidad de la vida animal.
Fyre fue promocionado como un lujoso festival de música en una isla privada de las Bahamas, con actuaciones musicales de primer nivel, supermodelos en bikini y servicios pijos. Los organizadores ofrecían un evento exclusivo y en poco tiempo vendieron todas las carísimas entradas. Pero los invitados llegaron a la isla para descubrir que la realidad estaba muy lejos de esas promesas.
Este inspirador documental nos lleva desde los deslumbrantes corales de las Bahamas hasta las cálidas aguas del exótico reino de Tonga para un encuentro cercano con las tribus supervivientes del océano. Narrado por Daryl Hannah, con la potente tecnología IMAX 3D, acércate hasta casi tocar a los delfines, las belugas, las orcas, las ballenas... fotografiados en sus hábitats como nunca los habías visto antes". Escucha cantar frente a frente a las ballenas corcovadas, descubre a las orcas, los poderosos reyes de los océanos, disfruta de un momento mágico con los manatíes, unas fascinantes y frágiles criaturas. Únete a un equipo de expertos del océano en una inolvidable inmersión que documenta la vida de majestuosas criaturas marinas en peligro de extinción.
El objetivo de la película es subrayar el papel crucial de los arrecifes de coral en el mantenimiento del equilibrio de nuestro planeta, y advertir contra los peligros que están destruyendo los arrecifes de coral del mundo. Enteramente rodada con tecnología digital, gracias a lo cual la película pudo ser filmada con luz natural, reproduciendo así el mundo submarino tal como es". Es lo más cerca que puedes estar de bucear sin estar allí. Rodada en la Gran Barrera de Coral de Australia y en las Bahamas, te mostraremos la increíble belleza de las muchas variedades de coral y la inmensa diversidad de la vida marina que prospera allí.
Es el segundo océano más grande del planeta. Es el lugar de descanso del Titanic, hogar del misterioso triángulo de Las Bermudas y es el más joven de los grandes océanos. Alcanza profundidades de 8.500m. Nos centramos en su influencia de sus aguas en Las Bahamas.
El viaje culmina con uno de los grandes atletas de la naturaleza. Siguiendo los ancestros del caballo a través de cientos de millones de años, Packham descubre cómo primitivas células musculares evolucionaron hasta formar sistemas de movimiento cada vez más potentes, cómo los corazones comenzaron a suministrar oxígeno a esos músculos y cómo las extremidades se convirtieron en herramientas cada vez más eficaces para desplazarse. Reptar, nadar, caminar y correr terminan convergiendo en un animal construido para alcanzar una velocidad y resistencia extraordinarias. Juntos, estos últimos episodios revelan una fascinante realidad: el hambre, la percepción y el movimiento no fueron simplemente necesidades para sobrevivir, sino poderosas fuerzas evolutivas que ayudaron a crear la asombrosa complejidad de la vida animal.