Una crónica enérgica y cercana de diez debutantes que persiguen el Ironman 70.3 Swansea: amaneceres de natación, salidas en bici azotadas por el viento y largas carreras que convierten a desconocidos en equipo. Con el apoyo de entrenadores locales y un espíritu comunitario contagioso, compaginan trabajo, familia, lesiones y dudas mientras descubren que la resistencia es asunto tanto de cabeza como de corazón. La cámara se mete hasta la cocina: pequeñas victorias (calar los pedales, vencer al agua fría) y cómo una carrera puede reordenar una vida. Cuando llega el día de la prueba, la cuestión no es quién sube al podio, sino hasta dónde pueden llevar a gente corriente la determinación, los compañeros y el respaldo de toda una ciudad.
Nathan decide poner en práctica su propios puntos de vista en las relaciones enfrentándose a Angela en la educación religiosa de su hijo. Angela, una ferviente cristiana, se niega a permitir que Adam sea educado en la fe judía de Nathan, por lo que éste lleva en secreto a su hijo a clases con un tutor de judaísmo bajo el pretexto de clases de natación. Buscando consuelo fuera de casa, Nathan abre su réplica de Alligator Lounge al público bajo el nombre de Nate's Lizard Lounge. Los copadres discuten por un sketch cómico en el que aparece Adam, de seis años, como 'Dr. Pedo' y un chiste sobre comer heces, que según Angela es una práctica satánica. Nathan ensaya los enfrentamientos con una falsa Angela, y en uno de los escenarios, ella critica duramente el desapego emocional de Nathan y cuestiona la ética de toda la producción. Sin embargo, en su confrontación final real, Angela simplemente decide abandonar el ensayo. Nathan sigue criando a Adam, ahora como padre soltero.
Cuando llega el día de la prueba, la cuestión no es quién sube al podio, sino hasta dónde pueden llevar a gente corriente la determinación, los compañeros y el respaldo de toda una ciudad.